Veltrano nació hace dos años, pero su historia comenzó mucho antes, entre las zapaterías de mi familia.
La mayor parte de mi familia se dedicó a ese oficio, así que crecí muy cerca del comercio y de la piel: su textura, su calidad y el cuidado detrás de cada pieza. De ahí viene mi gusto por las ventas y por un material que siempre me ha encantado.